Cuidados del Jack Russell Terrier

ALIMENTACION

Suministrar pienso JUNIOR hasta EL AÑO EDAD, preferentemente uno que sea indicado para razas pequeñas.

Suministrar pienso de alta calidad COMO MÍNIMO HASTA EL AÑO DE EDAD. Recomendable durante toda la vida del animal (Nosotros actualmente alimentamos a nuestros cachorros y adultos con pienso ROYAL CANIN RAZAS MINI)

Suministrar al cachorro la cantidad de pienso recomendada por el fabricante según su peso y edad, dividida entre el nº de tomas al día.

Dar de comer 3 veces al día hasta 4-5 meses de edad. Luego 2 veces al día durante toda su vida. Dejar la comida disponible durante 15 minutos aproximadamente y luego retirar.

No permitir NUNCA al cachorro y perro adulto hacer ejercicio antes y después de las comidas (esperar al menos dos horas)

Se deben vigilar las DIARREAS y consultarlas con el veterinario.

Administración de medicamentos: la forma mas sencilla de suministrar los medicamentos a nuestro Jack es abriéndole la boca e introduciéndole el medicamento lo mas al fondo que podamos de la garganta. Luego mantener la cabeza en alto unos segundos sujetándole el hocico por abajo y manteniéndoselo cerrado. Le masajearemos la garganta para que trague.

 

EJERCICIO

Mientras nuestro Jack sea cachorro, los paseos no serán tan largos que le provoquen el agotamiento.
Vigilar las cojeras. Si duran más de 3 días consultar al veterinario.

 

CONSTANTES VITALES DEL CACHORRO

TEMPERATURA RECTAL:
De 0 a 14 días de edad: 34,5 a 37,2 ºC
De 15 a 28 días de edad: 36,1 a 37,7 ºC
Mas de 30 días de edad: 38,6 ºC

FRECUENCIA RESPIRATORIA NORMAL:
Al nacer: 12 inspiraciones por minuto
De 7 a 35 días de edad: 20-30 inspiraciones por minuto.
Mas de 35 días de edad: 15-35 inspiraciones por minuto.

FRECUENCIA CARDIACA NORMAL:
Al nacer: hasta 130 pulsaciones/minuto
De 7 a 35 días de edad: hasta 200 pulsaciones/minuto
Mas de 12 semanas de edad: 70-130 pulsaciones/minuto

 

SOCIALIZACIÓN – EDUCACIÓN

 Acostumbrar al cachorro a diversas situaciones, aunque vaya a vivir siempre en una finca, ya que esto nos facilitará mucho el día que tengamos que ir al veterinario, cuando vengan visitas a casa, etc. Lo ideal es que desde los 3 meses de edad, cuando ya tenga puesta la segunda dosis de la vacuna heptavalente, lo llevemos de paseo a parque públicos, a zonas de paseo frecuentadas por otros perros, a eventos donde no se produzcan aglomeraciones excesivas.

No dejarle hacer NUNCA de cachorro lo que no queramos que haga de adulto: subirse encima de nosotros, al sofá, darnos con la pata para pedir juego, darle de comer de la mesa.

Quizás de cachorro estas actitudes nos parezcan graciosas, pero si se las permitimos ahora, de adulto no será capaz de entender que ya no puede hacerlas. En estas situaciones bastará con decirle “NO” y dejar de prestarle atención durante un rato para que comprenda que su actitud no nos gusta. No es necesario reñirle con enfado, ni zarandearle, ni soltarle una charla sobre su actitud que no comprenderá. El “NO” lo aprenden enseguida si conlleva una interrupción en el juego o la perdida de nuestra atención.
Igualmente, ante cualquier gruñido o actitud rebelde, el “NO” dejando inmediatamente de prestarle atención son las mejores soluciones. No debemos confundir un gruñido desafiante cuando lo cogemos en brazos o lo bajamos del sofá, con los gruñidos inofensivos típicos durante el juego en todos los cachorros.

Enseñarle desde cachorro a ir de la correa sin tirar.

Acostumbrarlo al cepillado, limpieza de orejas, corte de uñas y resto del aseo desde cachorro. Tratar de hacer que estas situaciones sean agradables para el, pero con una cierta disciplina (no dejarle que muerda el cepillo, o que se escape a jugar cuando quiera). Lo mejor es que se lo hagamos subido a una mesa, cuidando que no se caiga. Esto limitará su movimiento. Al finalizar podremos recompensarle con un premio (algo rico como una chuche de perros, un trocito de pollo o jamón jork, etc. Nunca jamás dar CHOCOLATE, DULCES, LECHE DE VACA, HUESOS QUE SE ASTILLEN)

Acostumbrarle a que no gruña cuando está comiendo y nos acercamos a él. Para ello es conveniente acariciarle e introducir la mano en la comida mientras come. En caso de que gruñera, le reñiremos con un “NO” y le retiraremos la comida unos segundos para volver a ofrecérsela de nuevo. Repetir esto tantas veces como sea necesario hasta que deje de gruñir. Una vez que deje de gruñir repetirlo todos los miembros de la familia. No darle la comida si está saltando a nuestro alrededor como loco, inquieto o ladrando. Esperar con la comida en alto, sin decir nada, hasta que se siente y tranquilice.

Desde el primer día que nuestro cachorro pasa en casa ha de disponer de “su sitio”. Este puede consistir simplemente en una mantita, cesto, cojín, situado en una zona tranquila de la casa, donde pueda dormir y descansar sin ser molestado. A veces sucede que el pequeño, en sus primeros días en su nuevo hogar, decide descansar en otra zona de la casa, y lo encontraremos durmiendo debajo de la mesa de la cocina, al pie del cubo de la ropa sucia…. Si no nos supone inconveniente, podemos trasladar su mantita a este lugar que él ha elegido y que le infunde más confianza y tranquilidad. Si hay niños pequeños en casa, hemos de enseñarles a respetar a su pequeña mascota y no molestarla cuando se encuentra descansando o durmiendo en su sitio.

Un perro limpio: cuando nuestro cachorro llegue a casa con 10 semanas de edad, todavía no será capaz de controlar los esfínteres y por lo tanto aun no será un perro limpio. Debemos enseñarle con paciencia. Es muy importante, mientras es cachorro, sacarlo a pasear después de cada comida (normalmente sienten necesidad de defecar unos 15 minutos después de haber comido) y después de que duerman. Cuando es cachorro, igual que los niños, necesitará varias siestas al día, durante las cuales no debe ser molestado. Justo cuando termine de dormir, lo sacaremos a hacer pis, preferiblemente llevándolo en brazos hasta la calle, para no darle opción a que lo haga por el camino. Una vez en la calle, cuando haga pis, le premiaremos con caricias y palabras amables para que comprenda que nos gusta su actitud.
Por la noche, dejaremos a su disposición, cerca de “su sitio” unos periódicos o empapadores, seguro que por limpieza, terminará haciendo sus necesidades en ellos.
Si hace sus necesidades en casa, fuera de los periódicos, debemos reñirle SOLO en el momento justo en que las está haciendo, de nada sirve hacerlo tan siquiera un minuto después. Le diremos “NO” con tono de enfado e inmediatamente lo llevaremos a la calle o a los periódicos.

Inhibición de la mordida: los cachorros exploran el mundo a través de su boca. En los juegos con sus hermanos de camada aprenden a controlar la fuerza de su mordida para no hacerse daño unos a otros. Cuando muerden demasiado fuerte, su hermano chilla y se interrumpe el juego. Hemos de reforzar este aprendizaje cuando el cachorro llega a su nuevo hogar, y la mejor manera es hacerlo como si fuéramos sus hermanos de juego. Si nos muerde demasiado fuerte, un chillido “HAY” e inmediatamente nos levantamos, le damos la espalda y se interrumpe el juego. Si hay niños pequeños en casa, debemos enseñarles a hacerlo también, pronto el cachorro aprenderá a respetar las “reglas del juego” y a diferenciar nuestra mano de sus juguetes.

Por ultimo, cuando el pequeño tenga que permanecer un largo espacio de tiempo solo o encerrado, es importante que dejemos a su disposición varios juguetes y objetos que pueda morder, renovándoselos de vez en cuando. Pueden ser juguetes específicos para perros u otros objetos como peluches viejos, juguetes para bebes que ya no utilicemos, etc.

 

HIGIENE

 Un cepillado a la semana como mínimo, sobre todo si vivimos en un piso y no queremos que tire el pelo en casa.

En época de muda (se producen dos al año, una mas suave en otoño y otra mas completa en primavera), 2-3 cepillados a la semana hasta que dejen de tirar pelo.

Pocos baños. De cachorro no bañarlo hasta completar vacunación. Si es preciso bañarlo por que se ensuciara mucho, hacerlo con agua templada y secarlo completamente, primero con toalla y luego con secador. Será más que suficiente un baño cada 2 meses.

Cortar las uñas de los espolones. Hemos de vigilar su longitud, ya que las uñas de los espolones, al no estar en contacto con el suelo, no se desgastan, y pueden llegar a clavarse en el propio animal.

Vigilar y limpiar la zona anal. A veces se acumulan restos de heces que dificultan la defecación.

Limpiar la cara interior de las orejas con una toallita húmeda de las de los bebes. Para la parte interna del oído existen en el mercado líquidos específicos que se deben utilizar cada 10-15 días (consultar con el veterinario). Nunca utilizar bastoncillos en la parte interna del oído.

Cuando el cachorro llegue a su nuevo hogar, todavía lo hará con la dentadura de leche, que se irá cayendo poco a poco dando paso a su dentadura definitiva. Es muy importante comprobar de vez en cuando que los dientes de leche se caen dando paso a la nueva dentición, sobre todo los colmillos, ya que a veces estos tardan en caer y puede provocar desviaciones que traerán problemas cuando el perro sea adulto. Habrá que consultar al veterinario si observamos simultáneamente los colmillos de leche y los definitivos.

 

CALENDARIO VACUNAL Y DESPARASITACIONES

Nuestro veterinario nos recomienda seguir la pauta detallada a continuación:


 A las 6 semanas de edad: Puppy (moquillo y parvovirus).
 A las 8 semanas de edad: Primera dosis de octovalente.
 A los 3 meses de edad: segunda dosis de octovalente.
 A los 5 meses de edad: Rabia.
 A los 6 meses de edad: tercera dosis de octovalente.
 Reevacuación anual con octovalente.

Desparasitaciones: cada 3 meses durante toda su vida para parásitos internos. Para parásitos externos consultar con el veterinario, ya que depende de la época del año y área geográfica

 

Fuente: Kennel Gaspalleira